La familia de Simón Coll lleva trabajando 6 generaciones para  fabricar uno de los mejores chocolates que hemos probado. Te recomendamos una escapada a Sant Sadurní d’Anoia, para visitar en familia esta fábrica chocolatera y pasarlo bomba con peques en “Espai Xocolata”.  Aunque el principal reclamo turístico de Sant Sadurní d’Anoia son las bodegas de cava, no podéis marcharos sin hacer esta visita tan dulce. Es más,  el Espai Xocolata Simón Coll ofrece la posibilidad de hacer una visita combinada (Espai Xocolata y visita enoturística a cavas y bodegas).

Un poco de historia

Viajemos al 1840, año en que Simón Mestres empezó a elaborar chocolate de manera artesanal.  Su hijo Miguel heredaría el negocio y crearía la marca Simón y el diseño distintivo de la marca (un galeón como los que traían de América el cacao).

Como Miguel no tuvo descendencia, dejó el negocio a su sobrino Francesc Coll y generación tras generación, los Coll se han dedicado al negocio del chocolate.

Con los años ha cambiado el sistema de producción (de una forma artesanal a una mecanizada), pero no el cuidado y mimo que ponen en el proceso. Es de las pocas empresas del sector que controla todo el proceso, desde la selección de los granos de cacao en Ecuador o Ghana, hasta el producto final.

VISITA GUIADA

Para hacer esta visita guiada, lo primero que os recomiendo es que reservéis con antelación la entrada a través de su página web.

Al pasar por la puerta del Espai Simon Coll nos dieron las entradas (las de los niños son chocolatinas) y esperamos unos minutos para entrar, tiempo que aprovechamos para echar un vistazo a la tienda y mirar unas vitrinas donde hay objetos, carteles antiguos, etc relacionados con el chocolate.

También podéis aprovechar para haceros alguna foto porque antes de entrar hay un camión de cartón muy chulo donde los niños y no tan niños pueden hacerse fotos.

Después de ese pequeño tiempo de espera, entramos en una sala con pantallas panorámicas. Es un espacio audiovisual 180º.  La proyección audiovisual es espectacular. Te envuelve y te transporta a los campos tropicales donde se cultiva el cacao, a los antiguos barcos de vapor que lo transportaban a Europa, etc. El vídeo también explica de forma muy amena la historia del cacao, cómo se cultiva y procesa, cómo se elaboraba el chocolate antiguamente y cómo se elabora hoy en día y, por último, habla de la evolución de la empresa Simón Coll.

Después de esa proyección, la guía nos dio a probar chocolate recién hecho directo de la línea de fabricación e iniciamos así un “viaje” sensorial. No quiero desvelaros más por no chafaros la sorpresa, pero sí quisiera deciros que esto es lo que más nos gustó de la visita. No se trata de una visita con explicaciones en que hay datos y más datos, sino que es todo muy vivencial. La verdad es que los 50 minutos, que es lo que dura la visita, nos supieron a poco ¡con deciros que mi hijo pequeño me preguntó al salir cuándo íbamos a volver!

Desde esa misma sala, de la que no nos movimos en toda la visita, se nos explicó cómo funciona una línea de producción. A través de una ventana vimos una pequeña línea de fabricación donde se hacen bombones y se prueban texturas y sabores.

También desde esa sala se ve el antiguo obrador Simón Coll, con máquinas antiguas reales. Esto es también muy chulo porque a través de un montaje visual, se puede ver cómo se trabajaba antiguamente.

Para nosotros lo mejor de la visita fue el hecho de que fuera una experiencia sensorial. Pudimos tocar, oler, saborear granos de cacao y diferentes tipos de chocolate. Incluso pusimos atención en cómo suena el chocolate al romperse o el brillo que tiene ¡Nos encantó!

Después de la visita, hicimos algunas compras en la tienda. La verdad… ¡ También nos encantó!. Simón Coll fabrica una amplia gama de chocolates de gran calidad: chocolate negro con un 70% o 85% de cacao, con leche, blanco, para celiacos, ametllons, turrones de todo tipo, chocolatinas de mil formas para los más pequeños, monas y huevos de Pascua, etc. Tienen mil ideas para regalar.

Nos encantaron las cajas de la Casa Amatller, marca que había nacido en 1797 en el barrio del Born y que fue adquirida por Chocolates Simón Coll en 1972. Todo buenísimo y los carteles de la marca Amatller son espectaculares.

Y, como colofón de este post, os decimos “hasta pronto” con un breve cuestionario. ¡Ánimo, a ver si acertáis todas las preguntas!

a) ¿Sabéis cómo se llama el fruto del cacao y las semillas que alberga?

b) ¿De qué color puede ser el fruto del cacao?

c) ¿Qué hacían los aztecas con las semillas del cacao?

d) ¿A qué aventurero europeo le debemos el “descubrimiento” del cacao?

e) ¿El chocolate blanco es un sucedáneo o es chocolate propiamente dicho?

f) ¿El chocolate engorda?

Soluciones:

a) Piña y habas de cacao

b) Según su origen y estado de maduración, puede ser de muchos colores: verde, amarillo, anaranjado con puntos negros, rojizo y hasta marrón oscuro.

c) Entre otras cosas, las usaban como moneda.

d) A Hernán Cortés

e) Es chocolate auténtico, la única diferencia con el negro o el chocolate con leche, es que el buen chocolate blanco se elabora con manteca de cacao, que es la parte oleosa de las habas del cacao (y el de leche o negro se elabora con las habas enteras).

f) No, si comemos unos 20 g al día. De hecho, el chocolate es muy beneficioso para nuestra salud cardiovascular, es antioxidante y ¡nos regala un momento de felicidad!

Para más información aquí.

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